Electra
Electra CRISÓTEMIS. —¿Qué noticias has venido a traer junto a las puertas del vestÃbulo, oh hermana, sin querer aprender después de tan largo tiempo a no complacer en vano tu cólera inútil? Sé que también yo, ciertamente, sufro en las presentes circunstancias, hasta el punto de que, si yo tuviera fuerza, les harÃa ver cuáles son mis sentimientos para con ellos. Pero ahora, en medio de las desgracias, me parece mejor navegar con las velas recogidas y no creer que estoy haciendo algo sin hacer daño en realidad.
Otro tanto quiero que hagas también tú. Aunque lo justo no está en lo que yo digo, sino en lo que tú crees. Pero si he de vivir en libertad, tienen que ser obedecidos en todo los que mandan.