Filoctetes
Filoctetes FILOCTETES. —¡Oh queridÃsimo lenguaje! ¡Nada como recibir el saludo de un hombre como tú después de tanto tiempo! ¿Quién te ha acercado, oh hijo? ¿Qué necesidad te ha dirigido? ¿Qué deseo? ¿Cuál entre todos los vientos el más querido? Hazme saber todo esto para que sepa quién eres.
NEOPTÓLEMO. —Soy por mi origen de Esciros, a la que el mar baña por todas partes. Navego hacia mi patria. Soy llamado Neoptólemo, hijo de Aquiles. Ya conoces todo.
FILOCTETES. —¡Oh hijo de un padre queridÃsimo! ¡Oh tú, de un paÃs amado! ¡Oh retoño del anciano Licomedes! ¿Con qué objeto has abordado a esta tierra? ¿De dónde ha partido la travesÃa?
NEOPTÓLEMO. —En esta ocasión navego desde Ilión.
FILOCTETES. —¿Cómo dices? Tú no eras marinero con nosotros al principio de la expedición a Ilion.
NEOPTÓLEMO. —¿Acaso participaste también tú en esa contienda?
FILOCTETES. —¡Hijo mÃo! ¿Es que no conoces a quien estás contemplando?
NEOPTÓLEMO. —¿Cómo voy a conocer a quien nunca he visto?
FILOCTETES. —¿Y nunca has oÃdo hablar de mi nombre, ni de la fama de las desgracias en que me consumo?