Las traquinias
Las traquinias MENSAJERO. —Quien, al estar presente, te oyó decir que, por el deseo de ésa, toda la ciudad fue sometida y que no fue la lidia la que le dominó, sino la pasión que brotó por ella.
LICAS. —Que se vaya el hombre, oh señora, pues la charla con un loco no es propia de hombres prudentes.