Las traquinias
Las traquinias Y, entonces, el desventurado hijo no cejaba para nada en sus lamentos, gimiendo sobre ella, ni dejaba de apretarse sobre su rostro, sino que, dejándose caer de costado al lado de ella, yacía, al tiempo que se lamentaba muchas veces de cómo irreflexivamente la había herido con una perversa acusación, llorando porque de los dos al mismo tiempo, del padre y de aquélla, iba a quedar huérfano durante su vida. Así están las cosas allí, de modo que, si alguien hace cálculos para dos o aun para más días, es insensato. Pues no hay mañana hasta que se acaba con bien el día presente.
(La Nodriza entra en palacio.)
CORO.
ESTROFA 1.a
¿Cuál de los dos infortunios lloro primero? ¿Cuál de los dos lo es en más alto grado, una vez cumplido? Es de difícil juicio para mí, desdichada.
ANTÍSTROFA 1.a
El uno podemos verlo en palacio, el otro lo esperamos por presagios. El tenerlos y esperarlos son cosas afines.
ESTROFA 2.a
¡Ojalá una fuerte brisa llegara, favorable, a mi hogar y me alejara de estos lugares, para que no muera espantada al ver al ilustre hijo de Zeus! Pues dicen que entre dolores sin remedio se acerca ante la casa, ¡espectáculo inenarrable!