Las traquinias
Las traquinias HILO. —¿Por qué te vuelves hacia esta garantÃa?
HERACLES. —¿No la acercarás rápidamente sin desconfiar de m�
HILO. —Mira, la tiendo; en nada te pienso contradecir.
HERACLES. —Jura ahora por la cabeza de Zeus, el que me engendró…
HILO. —¿Qué he de hacer? ¿Me será dado a conocer?
HERACLES. —… cumplir lo que te diga.
HILO. —Lo juro y pongo a Zeus como testigo.
HERACLES. —Y, si faltas, haz votos para que recibas pesares.
HILO. —No los voy a recibir, pues lo haré; sin embargo, los hago.
HERACLES. —¿Conoces la cumbre más alta del Eta, donde estás Zeus?
HILO. —La conozco. Como sacrificador he estado muchas veces arriba.