Heidi
Heidi Como habÃa supuesto, Clara estaba despierta a causa del inusitado movimiento. Su padre se sentó al borde de la cama y le contó todo lo que habÃa pasado aquella noche. Añadió que el doctor dictaminó que Heidi estaba muy enferma, que sus paseos nocturnos podÃan incrementarse, y que podÃa incluso darle una noche por subir al tejado de la casa, lo que, naturalmente, implicarÃa un grave peligro. Asà pues, habÃa tomado la decisión de mandar a Heidi inmediatamente a su casa, porque no querÃa asumir semejante responsabilidad, y Clara debÃa aceptarlo porque bien claro estaba que no habÃa otra solución.
Clara sufrió una dolorosa sorpresa y empezó a buscar toda case de pretextos para evitar la separación, pero fue inútil, porque su padre permaneció inquebrantable en su decisión. En cambio, prometió a su hija que si ahora se mostraba razonable, la llevarÃa al año siguiente a Suiza. Clara se resignó, pero pidió como compensación que trajeran la maleta de Heidi a su habitación para que ella pusiera cosas que agradaran a Heidi. El padre dio gustosamente su consentimiento y la animó, además, a preparar para la niña un bonito equipo.