La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma Sin decir nada, La Rose sacó del bolsillo un cuadernillo de pergamino; escribió en él unas líneas, arrancó la hoja y se la dio a Fabricio. El coronel le repitió la orden y añadió que, como era justo, a las dos horas sería relevado de la guardia por uno de los tres de caballería que estaban allí. Tras decir esto, entró en la venta con sus hombres. Fabricio los vio ir y se quedó inmóvil a la entrada del puente de madera, impresionado por el dolor silencioso y taciturno de aquellos tres personajes. «Parecen genios encantados» —se dijo—. Luego desplegó el papel doblado y leyó la orden, redactada en los siguientes términos:
El coronel Le Baron, del 6.° de dragones, al mando de la segunda brigada de la primera división de caballería del 14.° cuerpo, ordena a todos los hombres de caballería, dragones, cazadores y húsares que no crucen el puente y que se reúnan con él en la venta de El Caballo Blanco, junto al puente, donde está su cuartel general.
En el cuartel general, junto al puente de La Sainte, el 19 de junio de 1815.
En nombre del coronel Le Baron, herido en el brazo derecho, y por orden suya, el sargento
LA ROSE
Apenas llevaba media hora de guardia en el puente Fabricio, cuando vio llegar seis cazadores montados y tres a pie. Les comunica la orden del coronel.