La Cartuja de Parma

La Cartuja de Parma

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Fabricio se estremeció al pensar en el peligro que acababa de evitar. Echó a andar aprisa, pero, enseguida, no supo resistir a la tentación de ponerse a correr; esto no era nada prudente, pues llamaba la atención de algunos campesinos que volvían a sus casas. No se decidió a parar hasta que llegó al monte, a más de una legua de Grianta, y, aun estando ya quieto, le invadió un sudor frío al pensar en Spielberg.

«¡Vaya un miedo que he pasado!» —se dijo, al escucharse a sí mismo aquel nombre, y casi estuvo tentado a sentir vergüenza—. «¿No dice mi tía que lo que más falta me hace es aprender a perdonarme? Siempre me estoy midiendo con algún modelo perfecto, que es imposible que exista. ¡Bueno! Pues me perdono el miedo; además, estaba bien dispuesto a defender mi libertad; seguro que no hubieran quedado en pie los cuatro para llevarme a la cárcel. Y tampoco es muy militar lo que estoy haciendo ahora —añadió—; en vez de retirarme rápidamente tras haber conseguido mi objetivo, y quizá haber puesto sobre aviso a mis enemigos, me entretengo con una fantasía más ridícula seguramente que todas las predicciones del buen abate».




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker