La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma —Es que estamos rodeados de acontecimientos trágicos —replicó el conde, también emocionado—; esto no es Francia, donde todo acaba en canciones o en un encarcelamiento de un año o dos, y creo que me equivoco cuando le hablo de estas cosas riéndome. ¡En fin, sobrinito! Supongo que conseguiré hacerlo obispo, porque lo que no es posible es empezar haciéndolo arzobispo de Parma, como también, muy razonablemente, piensa la duquesa. Ahora, dÃgame, cuando esté en su obispado, lejos de nosotros y de nuestros prudentes consejos, ¿cuál será su polÃtica?