La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma Aquel mismo día, Fabricio se encontró por la calle con la pequeña Marietta. Se puso colorada de felicidad y le hizo señas de que la siguiera sin abordarla. Enseguida llegaron a un portal en que no había nadie, donde ella se tapó aún más con la toquilla negra que, siguiendo la moda del país, llevaba para no ser reconocida. Luego, volviéndose vivamente, le preguntó a Fabricio:
—¿Cómo va usted así, tan tranquilamente, por la calle?
Fabricio le contó su historia.