La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma El día de San Esteban, los informes de los espías se tiñeron de matices sombríos; al parecer, indicaban que Fausta empezaba a responder a los apremios del desconocido. «Podría irme inmediatamente con esta mujer; ¿pero por qué iba a hacerlo? Ya me fui de Bolonia huyendo de Del Dongo. Aquí huiría de un príncipe, y ¿qué diría ese joven? Podría llegar a pensar que ha conseguido asustarme, ¡y, por Dios, que tan alto linaje es el mío como el suyo!» M*** estaba furioso, aunque, para mayor incomodidad suya, tenía que estar también muy pendiente de no ponerse en ridículo mostrando sus celos a Fausta, cuya mordacidad conocía bien. El día de San Stefano, pues, tras haber pasado una hora con ella, tras haber sido recibido con una solicitud que le pareció el colmo de la falsedad, la dejó a eso de las once vistiéndose para ir a misa a la iglesia de San Juan. El conde M*** volvió a su casa, se puso un traje negro y ajado, de estudiante de teología, y corrió a San Juan, donde buscó sitio detrás de uno de los sepulcros que adornan la tercera capilla de la derecha. Por debajo del brazo de un cardenal, representado de rodillas sobre su tumba, veía todo lo que pasaba en la iglesia; aquella estatua no dejaba pasar la luz al fondo de la capilla y lo escondía bien. Enseguida vio entrar a Fausta más guapa que nunca; iba muy arreglada, rodeada de un cortejo de veinte adoradores pertenecientes todos a la más alta sociedad. En sus ojos y en sus labios brillaban la dicha y una sonrisa. «Es evidente —se dijo el desventurado celoso— que piensa encontrarse aquí con el hombre al que ama, a quien probablemente, gracias a mí, no ha visto desde hace tiempo». De pronto, la mirada de Fausta reflejó una felicidad aún más viva. «Mi rival debe de estar aquí», se dijo M***, y el furor de su vanidad herida creció ilimitadamente. «¿Qué imagen estoy dando yo aquí como contrafigura de un joven príncipe que se disfraza?» Pero, por más que se esforzó, no llegó a descubrir al rival que su ávida mirada buscaba por todas partes.