La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma »Debe usted llamar a Fabricio y consultarle sobre este asunto, que podrÃa llevarlo a la cárcel. Hay que preverlo todo y, si estando él en la cárcel, Rassi se impacienta y me envenena, Fabricio puede correr peligro. Aunque la cosa es poco probable; pues no sé si sabe que he mandado traer a un cocinero francés, un hombre de lo más alegre, que hace juegos de palabras, y —como a nadie se le oculta— el juego de palabras y el asesinato son incompatibles. Ya le he comentado a Fabricio que he encontrado a todos los testigos de su acción, una acción gallarda y valiente, en realidad, pues es evidente que fue Giletti quien intentó asesinarlo a él. No le he hablado a usted de esos testigos, porque querÃa darle una sorpresa, pero ese plan se ha frustrado; el prÃncipe no ha querido firmar. También le he comentado a Fabricio que le conseguiré un alto cargo eclesiástico, pero me será muy difÃcil si sus enemigos pueden objetar en la corte de Roma una acusación de asesinato.