La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma La pobre duquesa no conocía toda la dimensión de su desventura. El general Fabio Conti había considerado la fuga de Fabricio como un agravio a su persona y, así, cuando lo vio volver a la ciudadela, aunque no hubiera debido admitirlo porque no tenía ninguna orden en tal sentido, se dijo: «El cielo me lo envía para desagraviar mi honor mancillado y salvarme del ridículo que menoscabaría mi carrera militar. No hay que desaprovechar la ocasión; lo van a perdonar, sin duda, y yo tengo muy pocos días para vengarme».