La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma Ranucio Ernesto V, que era un hombre avaro en el fondo, pero que estaba perdidamente enamorado y esperaba retener a la duquesa en su corte, rogó a su madre que aceptara una suma muy considerable para fiestas. La camarera mayor supo sacar un excelente partido de tal incremento de fondos; las fiestas de Parma de aquel invierno hicieron recordar los buenos dÃas de la corte de Milán, los dÃas de aquel amable prÃncipe Eugenio, virrey de Italia, cuya bondad dejó tan largo recuerdo.