La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma Media hora después de aquellos cortesanos pobretones, llegaban cinco o seis oficiales hablando en voz muy alta y en tono marcial, generalmente sobre el número y clase de botones de la guerrera del soldado necesarios para que el general en jefe gane las batallas. En aquel salón no hubiera sido prudente citar un periódico francés y ello hasta el extremo de no poder dar la noticia más agradable posible —cincuenta liberales fusilados en España, por ejemplo—, pues darla hubiera implicado revelar que el narrador había leído un periódico cisalpino. Para todos ellos la suma habilidad, su obra maestra, estribaba en conseguir cada diez años un aumento en la pensión de ciento cincuenta francos. Tal es la forma en que el príncipe comparte con su nobleza el placer de reinar sobre campesinos y burgueses.