Lamiel
Lamiel Para llegar a todos estos bonitos fines, Sansfin prolongó durante varios meses la supuesta enfermedad de Lamiel, Como el origen de lo poco real que había en esta sencillísima indisposición era el aburrimiento, Sansfin lo sacrificó todo al deseo de entretener a la enferma; pero se quedó asombrado de la claridad y del vigor de aquella inteligencia tan joven: era muy difícil engañarla. Al poco tiempo, Lamiel estaba convencida de que aquel pobre médico de figura tan grotesca era el único amigo que ella tenía en el mundo. En poco tiempo más, con unas burlas bien calculadas, Sansfin consiguió destruir todo el afecto que el buen corazón de Lamiel sentía por sus tíos, los Hautemare.