Lamiel

Lamiel

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Bueno —se decía—, si algún día alguno de esos odiosos mozos que yo detesto, a los que la naturaleza ha dado un cuerpo sin defecto, le habla de amor a mi pequeña alhaja, este tono asustará al amante memo, y me será siempre muy fácil ponerle en ridículo».

Aunque, al principio, la sangre del pobre pajarillo que el doctor llevó a su enferma causó a ésta mucha repugnancia, Sansfin consiguió que se metiera en la boca la esponjita empapada de sangre, y además, el doctor, con el tono de voz que adoptó, logró algo mucho más importante: infundir a Lamiel no ya la convicción, sino, mejor aún, la sensación de que cometía un gran crimen; le hizo repetir unos horribles juramentos en los que se comprometía a no revelar jamás el consejo que él le había dado de tomar la sangre de un pájaro. La muerte dada en su presencia a aquel pequeño ser tan bonito impresionó profundamente a la muchacha, que se tapó los ojos con el pañuelo para no ver la ejecución del crimen; el doctor gozaba profundamente con las vivas emociones que hacía sentir a aquella criatura tan bonita.

«Será mía», decíase.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker