Lamiel
Lamiel Y la duquesa dio una comida espléndida para inaugurar la torre de Albret. La torre tenía cinco pisos y el doctor quiso que hubiera cinco mesas, una en cada piso. Se levantó una barraca de tablas a diez pasos de la torre para servir de cocina; se pusieron mesas en un prado vecino donde fueron invitados los padres de los alumnos de Hautemare. La singular división de la buena sociedad en cinco mesas produjo naturalmente gran alegría, aumentada por el tono verdaderamente amable con que, por primera vez en su vida, respondió la duquesa a las felicitaciones de los invitados. Este cambio fue una obra maestra de Sansfin.
Había contratado a unos músicos que llegaron por casualidad al anochecer, cuando todas las mujeres jóvenes de las cinco mesas comenzaban a lamentar que un día tan grato no terminara en baile. Sansfin volvió a subir corriendo y anunció que a la señora duquesa se le había ocurrido la idea de mandar detener a una compañía de músicos que iban camino de Bayeux.