Lamiel

Lamiel

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Lo comprendo muy bien: no se debe hablar todos los días, y sobre todo con amistad, ni a un hombre casado ni a un sacerdote; pero ¿y si una siente amistad por ellos?

A estas palabras, el abate Clément, alteradísimo, sacó el reloj.

—Tengo que ver a un enfermo —exclamó, extraviados los ojos—. Adiós, señorita. Y escapó, olvidándose de despedirse de la duquesa, que se quedó muy ofendida por la falta de respeto de aquel curilla.

—¿No está a su servicio este hombre? —le dijo la marquesa de Pauville, que estaba sentada a su derecha.

—Es nada menos que el sobrino de mi doncella —repuso la duquesa sonriendo con desprecio.

—¡Mira el curilla ése! —exclamó la baronesa de Bruny, sentada a la izquierda de la duquesa.

Estas palabras, lanzadas con tanto desprecio sobre el pobre abate Clément, que tenía un pelo tan bonito, le favorecieron en el corazón de Lamiel.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker