Lamiel
Lamiel Gané mi pleito en 1824 y llevé una vida celestial de un plantador rico. Pasados cinco años, se apoderó de mà el deseo de ser rico en ParÃs; la curiosidad me indujo a averiguar noticias de Carville, de la marquesa, ya duquesa desde hacÃa tiempo, de su hijo, de los Hautemare. Todas estas aventuras, pues las hubo, giran en torno a la pequeña Lamiel, adoptada por los Hautemare, y me ha dado la fantasÃa de escribirlas a fin de erigirme en hombre de letras.
De modo que adiós, lector benévolo; no volverás a oÃr hablar de mÃ.