Lamiel
Lamiel El gran interés que ponÃa en triunfar habÃa producido un gran efecto en el doctor. Acabó con su propio aburrimiento. VivÃa muy bien, tenÃa seis mil libras de renta y triplicaba esta renta con su profesión. TenÃa muchos perros, excelentes carabinas inglesas; pero, sin darse cuenta, se aburrÃa.
Los frecuentes comentarios de la duquesa sobre personas conocidas suyas que estaban haciendo una gran fortuna explotando el reinado de Carlos X sugirieron al doctor algunas ideas que le turbaron. Se preguntó:
«¿Qué seré yo de aquà a veinte años? Un hombre de cincuenta años con quince o veinte mil libras de renta y la gloria de haber conquistado a veinte o treinta mujeres medio campesinas, es decir, lo que soy actualmente con los achaques de la vejez y unos billetes más de mil francos».
El triunfo que consiguió contra Du Saillard —y que tanto enfureció a éste— exigió lo menos un mes de esfuerzo, pero fue completo. Se admiró mucho a sà mismo y en medio de sus preocupaciones se le ocurrió una idea.
«Tengo que intentar dos cosas:
»Que me ame Lamiel, que va a cumplir en seguida diecisiete años y será encantadora cuando yo la haya despabilado.