Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos Sorprendido y encantado con aquel recibimiento, Féder olvidó por completo la prudencia a la que tantas veces se habÃa jurado ser fiel y cubrió de besos aquel rostro encantador. Poco a poco fue notando la extremada emoción de Valentine, que tenÃa el rostro cubierto de lágrimas, y él, tan sensato hasta entonces, habÃa perdido por completo el dominio de sà mismo; le secaba las lágrimas con los labios. Hay que admitir que la forma de comportarse de Valentine no era como para devolverle la razón; se entregaba a sus caricias, lo estrechaba contra el pecho con movimientos convulsos y no sabemos cómo confesar sin faltar a la decencia que le devolvió los besos en dos o tres ocasiones.
—¿Asà que me quieres? —exclamaba Féder con voz entrecortada.
—¡Y cuánto te quiero! —respondÃa Valentine.
Aquel curioso diálogo llevaba ya durando unos cuantos minutos cuando, de pronto, Valentine tomó conciencia de lo que le estaba pasando. Retrocedió unos cuantos pasos con asombrosa prontitud y un sentimiento de sorpresa, mezclado con espanto, se le pintó en la cara.
—¡Ay, señor Féder, tiene que olvidar para siempre lo que acaba de suceder!