Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos —Nunca, se lo juro, nunca, me saldrá de los labios ni una palabra que le recuerde este instante de dicha sublime. Puesto que no puedo someterme a esfuerzo tan penoso, ¿necesito decirle que, en el futuro de la misma forma que en el pasado, nunca pronunciaré su nombre?
—Me muero de vergüenza cuando lo miro. Tenga la bondad de dejarme sola un momento.
Ya se alejaba Féder con todas las muestras del más hondo respeto.
—Pero ¡debe de pensar que me he vuelto loca! —exclamó Valentine, acercándose a la puerta.
Féder dio también unos pasos y llegó muy cerca de Valentine.
—Acababan de informarme de su muerte —dijo esta—; lo habÃan matado en duelo, y el momento que nos separa de un amigo de verdad va siempre, como bien sabe, acompañado de una turbación extrema… de la que no somos responsables… SerÃa injusto acusarnos…
Valentine intentaba disculparse; era notable el contraste entre el tono de voz casi oficial que intentaba adoptar y el acento tierno y entregado del que, momentos antes, habÃa tenido la dicha Féder de ser testigo y objeto.
—Intenta usted empañar el momento más feliz de mi vida —dijo él, tomándole la mano.
No tuvo ella fuerza para llevar hasta el final el fingimiento.