Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos Era la hora del paseo por el bosque de Boulogne. Féder subió al caballo, pero, nada más entrar en el bosque, tropezó con los caballos de un coche y, más adelante, estuvo a punto de arrollar a un filósofo que, para que lo vieran, había escogido aquel lugar para sus meditaciones y caminaba mientras leía.
«Estoy demasiado distraído para montar a caballo», se dijo mientras regresaba a trote corto y se obligaba a tener la vista clavada ante sí continuamente.