Narraciones y esbozos

Narraciones y esbozos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Don Blas lo agobiaba a preguntas; pero él parecía agobiado de cansancio. Ya muy entrada la noche, suspendió el interrogatorio para proseguirlo a la mañana siguiente. Zanga no se había contradicho aún. Sancha rogó a Inés que le permitiera quedarse en el gabinete que había al lado de su dormitorio, que era donde pasaba antes las noches. Es probable que don Blas no oyera las pocas palabras que cruzaron al respecto. Inés, que temía por don Fernando, fue a hablar con Sancha.

—Don Fernando está a salvo; pero, señora —siguió diciendo Sancha—, su vida y la mía solo penden de un hilo. Don Blas sospecha. Mañana por la mañana amenazará muy en serio a Zanga y recurrirá al monje con quien se confiesa y que tiene completo poder sobre él para obligarlo a hablar. El cuento que me inventé solo valía para enfrentarse al peligro en el primer momento.

—Pues escapa, mi querida Sancha —dijo doña Inés con su dulzura usual y como si no se inmutase por la suerte que la esperaba al cabo de unas cuantas horas—. Yo moriré feliz; llevo conmigo la imagen de Fernando. La vida no es un precio excesivo para pagar la dicha de haberlo vuelto a ver después de dos años. Te ordeno que me dejes al instante. Baja al patio principal y escóndete cerca de la puerta. Espero que puedas escapar. Solo te pido una cosa: dale esta cruz de brillantes a don Fernando y dile que bendigo al morir que se le ocurriera volver de Mallorca.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker