Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos El gran duque de C., que no contaba con los obstáculos que le tenÃan preparados las novelas de Auguste Lafontaine, querÃa que la inmensa fortuna de Mina se quedase en su corte. Para colmo de desdichas, uno de sus ayudantes de campo cortejó a Mina, quizá con permiso de sus superiores. No hizo falta más para que esta se decidiera a salir huyendo de Alemania. La empresa no tenÃa nada de fácil.
—Mamá —le dijo un dÃa Mina a su madre—, quiero irme de este paÃs y expatriarme.
—Tiemblo cuando dices esas cosas; se te ponen unos ojos que me recuerdan a los de tu pobre padre —le contestó la señora de Vanghel—. Bien está, seré neutral; no recurriré en absoluto a mi autoridad; pero no esperes de mà que les pida a los ministros del gran duque el permiso que necesitamos para viajar a un paÃs extranjero.