Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos —¿Asà que —dijo Mina, airada— ese supuesto agradecimiento que le tiene a su bienhechor llegará al extremo de traicionar a su hija? Si mi madre, por pura bondad, me permitiera que nos hiciera pasar por personas arruinadas, ¿nos traicionarÃa usted? Conteste, Wilhelm.
El hombre de negocios, un tanto afectado por aquellas palabras, «supuesto agradecimiento», pidió veinticuatro horas para pensarse una petición tan peculiar.
—PÃdame, prima, la cuarta parte de mi fortuna; y aunque no es nada del otro mundo esta fortuna mÃa, preferirÃa darle esa cuarta parte. Y ya me dirá entonces si merezco estas palabras crueles: «supuesto agradecimiento» a la familia de mi benefactor.
Aquella noche, y fue la primera vez en la vida que les pasaba, hubo tirantez entre la madre y la hija. Esta pidió permiso para acostarse temprano; la señora Wanghen cenó sola y muy afligida y escribió a Wilhelm para rogarle que pasara por su casa al dÃa siguiente a las seis de la mañana, antes de que se levantase Mina.