Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos Ambas charlaron sin reticencia alguna acerca de los proyectos de Mina, cosa muy poco usual, en mi opinión, incluso en las familias más unidas, pero bastante frecuente no obstante en Alemania. Por un efecto de la simpatÃa, cada una de esas dos personas hallaba realmente la dicha propia en la dicha de la otra.
—Pero, mamá —le dijo un dÃa Mina a su madre—, ¿me concederÃas que fuéramos a pasar tres meses en ParÃs algo asà como de incógnito? Me librarÃa de tener que ver a todos esos jóvenes alemanes tan apuestos, cosa que confieso que se me hace intolerable; en ParÃs, harÃamos un gasto muy moderado y…
—Nos iremos cuando quieras, hija mÃa, y me atribuiré cuanto de singular pueda haber en esa decisión… Haré que me receten las aguas de Pillnitz, en Bohemia, adonde va nuestro rey todos los años. ¡Ah, mi querida Mina, qué feliz soy al poder hacer algo que te agrade!