Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos —Señora —exclamó con expresión arrepentidÃsima—, si no temiera que pudiera interpretarse mal mi gesto y pareciera un atrevimiento que dista mucho de haber en mi corazón trémulo, me arrojarÃa a sus pies para pedirle perdón por la abominable frase que se me ha escapado; estaba absorto por completo en mi tarea y, según charlaba con usted, pensaba en voz alta; asà que, sin darme cuenta, dejé que me aflorase a los labios un sentimiento que me está prohibido manifestar. DÃgnese, se lo suplico, olvidar unas palabras que nunca habrÃa debido pronunciar y por las que vuelvo a pedirle perdón humildemente.