Recuerdos de egotismo
Recuerdos de egotismo Maisonette respondió bastante bien a mis cuestiones. Lo que me resultaba pasmoso es que fuera de buena fe su amor por la palabra rey «¡Qué palabra como ésa para un francés!» —decÃa con entusiasmo y con sus negros ojillos extraviados en las alturas, «¡el Rey!»—. Era Maisonette en 1811 profesor de Retórica, y dio espontáneamente vacación a sus alumnos el dÃa del nacimiento del rey de Roma. En 1815 hizo un panfleto a favor de los Borbones.[283] El Sr. Decazes lo leyó, le mandó llamar, y le hizo escritor polÃtico con 8000 francos de sueldo. Maisonette es en el dÃa una comodidad para un primer ministro: sabe a la perfección y con certeza de enciclopedia todo hecho nimio y hasta el último entresijo de las intrigas polÃticas en ParÃs entre 1815 y 1832.
No veÃa yo ese mérito suyo, que no se conoce hasta que no se pregunta. VeÃa sólo esa increÃble manera de razonar.
Me decÃa yo: «¿A quién querrán tomar el pelo? ¿A mÃ? Pero eso ¿para qué? ¿Será a Lussinge? ¿O a ese pobre mocito con redingote gris y tan feo con su nariz respigona?». El mocito tenÃa un punto de descaro en extremo irritante. Sus ojillos inexpresivos tenÃan siempre el mismo aire, y era malicioso.