Rojo y blanco
Rojo y blanco —Me inmolaré en aras de la patria y por mis dos ultras, a los que hice obligar por medio de sus respectivos confesores a prestar juramento y a que me dieran sus votos. Si tu amigo Coffe quiere cenar mañana con nosotros… ¿estaremos solos? —preguntó a su esposa.
—Tenemos un compromiso con la señora de Thémines.
—Cenaremos aquà los tres y el señor Coffe. Si es del género aburrido, como me temo, lo será mucho menos en la mesa. Cerraremos las puertas y nos haremos servir por Anselmo.
Luciano acompañó a Coffe, no sin resistencia por parte de éste.
—Disfrutarás de una cena que costarÃa por lo menos cuarenta francos en el restaurante Baleine, en el Rocher de Cancale, e incluso en el primero de estos establecimientos, dudo mucho que pudieran servÃrtela por ese precio.
—Sea la cena de cuarenta francos, que es más o menos lo que me cuesta la pensión durante un mes.
Coffe, con la frialdad que puso de manifiesto al hacer la narración, conquistó al señor Leuwen.