Rojo y blanco
Rojo y blanco —¡Ah!, no sabe cuánto le agradezco que no sea usted gascón —le dijo el diputado por el Aveyron—. Tengo tina indigestión de habladores, de personas que se sienten seguras del éxito futuro, excepto para contestarte por medio de vulgaridades, cuando al dÃa siguiente les echas en cara la derrota.
El señor Leuwen hizo numerosas preguntas a Coffe. Su esposa estaba encantada al poder escuchar una tercera versión de las proezas de su hijo. A las nueve, como fuera que Coffe insinuó deseaba retirarse, el señor Leuwen insistió para que le acompañara a la ópera. Antes de que terminara la velada, le dijo: