Rojo y blanco
Rojo y blanco Entró un empleado de cara atroz, que fue tratado duramente. Mientras se le insultaba, aquel hombre se puso a repasar los expedientes que Crapart habÃa revuelto, y finalmente dijo:
—He aquà el informe número 5 del mes de…
—Déjenos ya —exclamó Crapart con la peor desconsideración hacia su subalterno—. Aquà tiene lo que le interesa —añadió después, dirigiéndose a Luciano con aspecto más tranquilo.
Empezó a recorrer con la vista el informe y a leer en voz baja:
—He… si… he… ¡Ah!, aquà está. —Y dijo, recalcando las palabras:
«La conducta del general Fari ha sido firme y moderada, habló a los jóvenes de un modo persuasivo. Su reputación de hombre honesto y digno ha contribuido al éxito de su misión».
—¿Ve usted esto? —dijo Crapart—. ¡Pues bien!, amigo mÃo, todo tachado, ¡tachado! Y en su lugar, escrito por la propia mano de Su Excelencia:
Todo hubiera podido ir mejor, pero, ¡cosa deplorable!, el general Fari ha estado realizando propaganda subversiva durante todo el tiempo que permaneció en Sercey, donde no ha hablado más que de las Tres Jornadas.