Rojo y blanco
Rojo y blanco Pero escribir a su padre en tono serio no era cosa fácil. Fuera de su oficina, el señor Leuwen tenÃa la costumbre de no leer hasta el final las cartas que no fuesen divertidas.
—Como se trata de algo muy sencillo —pensó Luciano—, con toda seguridad se le ocurrirá la idea de gastarme alguna broma. Tiene a su cargo todos los asuntos relacionados con la Bolsa, del señor Bonpain, el notario del barrio noble que se encarga de las cuestaciones en provincias en favor del partido y de todos los envÃos a España. El señor Bonpain puede, con sólo dos o tres palabras, asegurarme una brillante acogida en todas las casas nobles de Lorena.
Sobre esta idea Luciano escribió a su padre.
En vez del enorme paquete que estaba esperando con impaciencia, no recibió de la solicitud paternal más que una corta carta escrita en el papel más exiguo posible.