Rojo y blanco
Rojo y blanco Ménuel había sido obrero encuadernador en Saint-Malo, lugar de su nacimiento. Enamorado de la dama joven de una compañía de cómicos nómadas que había ido a Saint-Malo a dar unas representaciones, Ménuel había abandonado su trabajo para hacerse actor. Un día, en Bayona, donde residía desde hacía algunos meses, y donde era generalmente apreciado y había ganado algún dinero dando lecciones de esgrima, Ménuel fue presionado vivamente por un joven de la localidad, al cual debía ciento cincuenta francos prestados por amistad. Tenía un poco más de esta suma; pero sintió tal repugnancia a mermarla o, por mejor decirlo, aniquilarla pagando su deuda, que tuvo la idea de cometer una falsificación; se trataba de un documento concebido en estos términos: He recibido del portador ciento cincuenta francos. Perret, hijo. Cuando un amigo del señor Perret, el acreedor, que había tenido que desplazarse a Pau, fue a exigirle el pago en nombre de éste, Ménuel tuvo la audacia de decirle que había entregado la suma antes de su partida. Perret regresó de su viaje y exigió lo que se le debía. Ménuel le contestó en mala forma y entonces Perret desafió a Ménuel, aunque éste era algo así como un maestro de armas.