Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Es menos bobo —se decía el doctor al salir—, que esos parisienses que pasan por aquí todos los años para ir a visitar el campo de batalla de Lunéville o el valle del Rhin. Recita con inteligencia una lección que seguramente habrá aprendido en París de alguno de esos ateos del Instituto. Todo este maquiavelismo tan bonito no es, felizmente, más que charlatanería, y la ironía que manifiesta en sus palabras no ha penetrado todavía en su alma; conseguiremos lo que nos proponemos. Hay que procurar que se enamore de alguna de las mujeres de la ciudad: la señora de Hoquincourt podría decidirse a dejar a ese d’Antin, que no sirve para nada, que se está arruinando, etc., etc.

Luciano volvía a sentirse con la misma actividad y alegría que cuando estaba en París; no había aprendido a pensar en todas aquellas cosas más que después del vacío espantoso y del desinterés universal experimentado en Nancy.

Por la tarde, hacia última hora, el señor Gauthier subió a su casa. ,

—Me halla usted encantado con este doctor —le dijo Luciano—; no he encontrado nunca a nadie más divertido que él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker