Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Frases como éstas no se aprenden —se dijo el doctor. Y empezó a estimar a nuestro héroe—. Si este muchacho hubiese pasado cuatro meses en un regimiento y hecho un par de viajes a Praga o a Viena, valdría mucho más que nuestros D’Antin o nuestros Roller. Por lo menos cuando estuviera entre nosotros, no demostraría su pathos.

Después de tres semanas de retiro forzoso; que se le hizo menos aburrido por la presencia casi continua del doctor, Luciano hizo su primera salida, y fue precisamente para ir a casa de la encargada del correo, la señorita Prichard, célebre devota. Allí, bajo el pretexto de estar cansado, tomó asiento y entró en conversación con ella empleando un aire prudente y discreto, y finalmente se abonó a la Quotidienne, a la Gazette, a la Mode, etc. La buena encargada de correos miraba con veneración a aquel joven de uniforme y extremadamente elegante, que se abonaba a tantos periódicos.

Luciano había comprendido que en un regimiento del justo término medio todos los papeles son preferibles al de republicano, es decir, al hombre que lucha en favor de un gobierno que no tiene ninguna recompensa que dar. Muchos honorables diputados no comprendían literalmente tal grado de absurdo, y consideraban aquello inmoral.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker