Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Desenvolverse, era el deber sine qua non de Luciano, tal era el precio del favor extraordinario que le había concedido la buena sociedad de Nancy al admitirle en su seno. «Hay que reconocer —se dijo una noche al regresar a su casa y casi durmiéndose de pie en la calle—, hay que reconocer que estas personas cien veces más nobles que yo, me han dirigido la palabra de la forma más digna y más halagadora, pero ellos me hunden con su superioridad, ¡los muy crueles! No me es posible soportarlo más; puedo, es verdad, en cuanto llegue a mi apartamento, subir al segundo piso, a casa del señor Bonard; donde encontraré posiblemente a su sobrino Gauthier. Es un hombre, honesto por excelencia, que me va a echar en cara en cuanto me vea una serie de verdades incontestables, pero relativas a temas poco divertidos, y de una forma cuya simplicidad admite a veces la rudeza, especialmente en momentos de excitación. ¿Y qué me importa a mí la rudeza? ¿Es mi destino pasar la vida entre legitimistas excesivamente egoístas y educados que adoran el pasado, y republicanos locamente generosos y aburridos que adoran el porvenir? Ahora comprendo a mi padre cuando exclamaba: “¡Por qué no habré nacido en 1710, con cincuenta mil libras de renta!”».




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker