Rojo y blanco
Rojo y blanco «Los ultras de ParÃs están domesticados —se decÃa Luciano—, pero aquà están en estado salvaje: Es una especie terrible, ruidosa, injuriante, acostumbrada a no ser contradicha jamás, que habla durante tres cuartos de hora empleando la misma frase. Los más insoportables ultras de ParÃs, aquellos que hacen desertar a las demás personas del salón de la señora Grandet, aquà serÃan gentes distinguidas, moderadas, que hablarÃan con un tono de voz conveniente».
Su peor defecto, para Luciano, era el de que hablaban a gritos; no podÃa hacer nada para evitar el disgusto que esto le producÃa. «DeberÃa estudiarles como se estudia la historia natural. Cuvier nos decÃa, en el JardÃn Botánico, que estudiando con método y anotando con cuidado las diferencias y semejanzas, se conseguÃa un medio seguro para curarse de la repugnancia que inspiran los gusanos, los insectos, los cangrejos de mar, etc., etc.».