Rojo y blanco
Rojo y blanco —Yo ofrecerÃa cien luises al señor prefecto en persona —decÃa un dÃa a nuestro joven aquel industrial, muy poco respetuoso hacia los poderes públicos—; irÃa a ofrecer cien luises a fin de obtener permiso para hacer entrar en la ciudad dos mil sacos de trigo procedentes del extranjero; los aceptarÃa con seguridad, a pesar de que su padre posee, únicamente de sus empleos, una renta de veinte mil francos.
Bonard no sentÃa más respeto por la nobleza del paÃs que por sus magistrados.