Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señora de Chasteller evitó algunas invitaciones de los jóvenes de la sociedad, de los cuales se sabía ya de corrido las frases que le dirigirían, y al cabo de unos momentos, por una de aquellas habilidades de mujer que nosotros únicamente adivinamos cuando no tenemos interés alguno en hacerlo, se encontró bailando en la misma contradanza que Luciano; pero después de dicha contradanza, decidió que realmente no existía ninguna distinción en su espíritu, y terminó casi de pensar en él. «Seguramente será un hombre de esos que sabe montar a caballo, como todos los demás; únicamente que monta con más gracia y tiene una cara más atractiva». No era ya el hombre vivo, con aire indiferente y superior a todo, que pasaba muy a menudo por debajo de su ventana. Contrariada por aquel descubrimiento, que aumentaba para ella el hastío de Nancy, la señora de Chasteller dirigió la palabra a Luciano y se mostró casi coqueta con él. Le miraba pasar desde hada algún tiempo y aunque había sido presentado a ella desde hada solamente ocho días, le hacía el efecto de ser un antiguo conocido.

Luciano, que no se atrevía más que a mirar alguna que otra vez la cara perfectamente fría de la hermosa persona que le estaba hablando, se hallaba bien lejos de adivinar las bondades que se tenían hacia él. Bailaba, y mientras lo hacía, realizaba movimientos exagerados, y exentos de toda gracia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker