Rojo y blanco
Rojo y blanco «Está mucho más furibundo que el coronel —se dijo Leuwen—. Malher no puede esperar ser ascendido a general por haber matado a doce o quince obreros tejedores y el señor Fléron muy bien puede ser nombrado… y estará seguro en su cargo por lo menos durante dos o tres años».
La distribución de vÃveres hecha por Leuwen habÃa revelado esta ingeniosa idea y se dieron cuenta de que en los alrededores de la localidad habÃa aldeas y alquerÃas. Hacia las cinco, se distribuyó una libra de pan negro a cada lancero y un poco de carne a los oficiales.
Al caer la noche se oyó el disparo de un revólver, pero nadie fue alcanzado.
«No sé por qué —pensó Leuwen—, pero apostarÃa cualquier cosa a que este disparo de revólver ha sido hecho por orden del prefecto».