Rojo y blanco
Rojo y blanco —¿Desean ustedes realmente, caballeros, alejar a Leuwen de Nancy, sin perder a la señora de Chasteller?
—Sin duda alguna —le contestaron.
—Pues bien, yo conozco un medio seguro para ello… Ustedes, con sólo pensar un poco, probablemente lo adivinarán.
Y su mirada maligna se divertÃa al contemplar su aspecto pensativo.
—Mañana, a esta misma hora, les diré cuál es este medio. Es algo muy simple, pero tiene un defecto, ya que exige un secreto profundo y absoluto durante un mes. Les ruego que no revelen sus intenciones más que a dos comisarios designados por ustedes mismos, caballeros.
Mientras pronunciaba aquellas palabras, abandonó la estancia bruscamente, y tan pronto hubo salido, Ludwig Roller le cargó con las más atroces injurias. Todos siguieron su ejemplo, con excepción de Lanfort, que dijo: