Rojo y blanco
Rojo y blanco —Habrá escrito al marchar, y seguramente volverá a hacerlo a su llegada a ParÃs.
—¡Pero si hace ya nueve dÃas que se fue! Nunca le hablé de mis sospechas sobre lo que sucedÃa con mis cartas; pero él sabe perfectamente lo que yo pienso sobre la suerte que pueden correr. Mi corazón me dice que él sabe que mis cartas son abiertas.