Rojo y blanco
Rojo y blanco »… Pero ¡cómo vas a presentarte! —exclamó interrumpiéndose—. ¡Tienes aspecto excesivamente juvenil! Vete a cambiar de ropa y a ponerte un traje menos claro, un chaleco negro, y despeina tus cabellos…, tose de vez en cuando…, intenta aparentar veintiocho o treinta años. La primera impresión cuenta mucho para los imbéciles, y es preciso considerar siempre a un ministro como uno de ellos, pues no tiene tiempo para pensar. Recuerda que mientras estés en el servicio del ministerio, no debes ir nunca tan bien vestido.
Salieron después de una hora larga de cuidados de tocador; el conde de Vaize no habÃa salido. El ujier acogió el apellido Leuwen con sumo respeto y les anunció sin hacerles esperar.
—Su Excelencia nos esperaba —dijo el señor Leuwen a su hijo mientras atravesaban los tres salones en los cuales esperaban los visitantes, agrupados según la posición que ocupaban en la sociedad.
Los señores Leuwen encontraron a Su Excelencia muy ocupado en poner en orden, sobre una mesa de madera de limonero repleta de circulares de muy mal gusto, tres o cuatrocientas cartas.