Rojo y blanco
Rojo y blanco —Es la señora de Chasteller, una viuda a la que rodean todos los señores de la nobleza debido, especialmente, a que posee varios millones. En cualquier parte defiende con calor la causa de Carlos X, y si yo fuera este prefectillo que acabamos de dejar, la harÃa encerrar; nuestro paÃs terminará por ser una segunda Vendée. Se trata de una ultrarabiosa, que desearÃa ver a cien pies bajó tierra a todo aquel que ha servido a la patria. Es hija del marqués de Pontlevé, uno de nuestros ultras redomados, y —añadió bajando la voz— uno de los comisionados por Carlos X, para actuar en su nombre en esta provincia. Esto debe quedar entre nosotros; no quisiera convertirme en delator.
—Puede usted estar tranquilo.
—Han venido a vivir aquà después de las Jornadas de Julio. Desean, dicen, ver hambriento al pueblo de ParÃs, dejándole sin trabajo; pero, a pesar de lo que se dice, el marqués no es mala persona. El doctor Du Poirier, primer médico de la región, es su brazo derecho. El tal señor Du Poirier, que es un mal bicho, tiene completamente dominados tanto al señor de Pontlevé, como al señor de Puylaurens, otro de los comisionados por Carlos X; ya ve usted que aquà se conspira abiertamente. Está también el abate Olive, que es un espÃa…