Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Su marido era un hombre alto y corpulento de cuarenta años, bastante atractivo, y no podía pensarse en la posibilidad de enviudar. Incluso no se detuvo en esta idea: su gran fortuna le había alejado desde un principio, por orgullo, de los procedimientos oblicuos, despreciaba todo lo que pudiera considerarse como un delito. Se trataba de conseguir ser una Montmorency, pero sin permitirse nada que no pudiera confesar. Era como la diplomacia de Luis XIV cuando se sentía feliz.

Su esposo, coronel de la Guardia Nacional, había reemplazado a los Rohan y Montmorency, políticamente hablando, pero en cuanto a ella, personalmente, su fortuna estaba todavía por hacer.

¿Qué es lo que haría para su felicidad una Montmorency de apenas veintitrés años y con una inmensa fortuna?

E incluso, no estaba en ello todo el sentido de la pregunta:

¿No sería necesario algo más para poder ser mirada por el mundo como lo sería una Montmorency?

Una alta y sublime devoción, tener la inteligencia de una señora de Staël, o bien una ilustre amistad; convertirse en la amiga íntima de la reina Adelaida, en una especie de señora de Polignac de 1785; ser la cabeza visible de una corte femenina y dar cenas a la misma reina; o, cuando menos, una buena amistad en el faubourg Saint-Germain.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker