Rojo y blanco
Rojo y blanco —Cada semana, ésta mujer de cabellos rubios, la señora de Chasteller —continuó con apresuramiento—, que se ha reÃdo un poco de usted al verle caer, o más bien cuando su caballo ha caÃdo, cambia de carácter; pero también es verdad que cada semana, por asà decirlo, tiene que rechazar alguna petición de matrimonio. El señor Blancer, su primo, que está siempre con ella; el señor de Goello, el mayor de los intrigantes, ¡un verdadero jesuita!, y el conde Ludwig Roller, el más testarudo de estos nobles, se dejan dar con la puerta en las narices. ¡No es tan tonta como para casarse en provincias! Para quitarse el aburrimiento de encima, como le decÃa, se casó provisionalmente con el teniente coronel del 20.º de húsares, el señor Thomas de Busant de Sicile. Éste creo que estaba un poco colado por ella; pero no importa, él no lo mencionaba nunca, y es uno de los más grandes aristócratas de Francia, según dicen.