Rojo y blanco
Rojo y blanco —El señor de Torpet nos ha estado hablando esta tarde, durante media hora, de tal inconveniente, exagerado por la mala prensa.
—Torpet es un tonto, y precisamente porque no disponemos de muchos Leuwens o porque los que tenemos no poseen un carácter constante, nos es necesario emplear a los Torpet. Ya que, en último término, es preciso que la máquina siga funcionando. Los argumentos y los arrebatos de elocuencia por los cuales son pagados esta clase de elementos, no son dignos de una inteligencia como la de usted. Pero en un ejército numeroso, no todos los soldados pueden ser héroes de delicadeza.
—¿Quién me asegura a mà que otro ministro no empleará en mi honor los mismos términos que Su Excelencia emplea para hacer el panegÃrico del señor de Torpet?
—¡A fe, amigo mÃo, que está usted intratable!
Esto fue dicho con naturalidad y llaneza, y Luciano era tan joven, que el tono empleado le condujo a la siguiente contestación:
—No, señor conde; ya que sólo por no molestar a mi padre, estoy dispuesto a encargarme de las misiones a que Su Excelencia aludÃa, siempre que no haya sangre por medio.