Rojo y blanco
Rojo y blanco —¿Es que acaso tenemos nosotros el poder de hacer derramar la sangre? —dijo el ministro con un tono de voz completamente diferente, en el que podÃa adivinarse el reproche y casi la piedad.
Aquellas palabras, que salÃan del corazón, impresionaron a Luciano.
«He aquà una nueva especie de inquisidor», se dijo.
—Se trata de dos cosas —continuó el ministro con un tono de voz admirativo.
«Habrá que medir las palabras e intentar no herir los sentimientos de nuestro querido Leuwen —se dijo el ministro—. ¡He aquà a lo que nos vemos reducidos delante de nuestros subalternos! Si encontramos alguno que sea respetuoso, se trata de persona dudosa, dispuesto a cada momento a vendernos al National o a Enrique V.».